¿Qué es el Neuromarketing? Y lo más importante, ¿cómo funciona? Si sois tan fanáticos como yo a esta “ciencia”, seguro que en más de una ocasión, os habréis realizado estas dos cuestiones.

Desde mi punto de vista, el error más frecuente tanto por profesionales del neuromarketing como por aficionados, es considerar esta herramienta como algo infalible para manipular la mente del consumidor hacia la compra de un producto o servicio.

¡Nada más lejos de la realidad! ¡¡¡Esto no consiste en ningún tipo de magia o hipnosis!!!

Así que, si estás buscando técnicas indudables para embaucar a los demás… Lo siento, pero este no es tu blog.

Si por el contrario, quieres convertirte en todo un seductor… ¡Adéntrate a la aventura!

¿Sabías que el atractivo de la minifalda es puro Neuromarketing? [Retweet esta frase]

¿Qué es el Neuromarketing? Pues claro, ¡Seducción!

Aunque el Neuromarketing tuvo su origen en el desarrollo de las técnicas de estudio neurológico y comportamiento, asociadas a la consumición de productos.

Si lo enfocamos al cambio que se produce en nuestro cerebro, frente a esa experiencia, cuando distintas personas me realizan esta pregunta, yo no tengo más que responder que Neuromarketing lo es todo

Sí, sí, como lo oyes. Todo es Neuromarketing, porque toda la información que recibimos constantemente de nuestro medio, tiene que asimilarse por nuestras 3 facetas cerebrales: el necórtex, el sistema límbico y el cerebro reptiliano, todas ellas, implicadas en la toma de decisiones.

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El neocórtex o corteza cerebral es la parte implicada en el procesamiento lógico de la información, y fue la última en aparecer en nuestro desarrollo evolutivo.

Por ello, se encuentra en la parte más externa de nuestro cerebro rodeando y protegiendo a las otras dos. A través de ella, controlamos nuestras emociones, desarrollamos la capacidad del lenguaje, cálculo matemático, creamos ideas abstractas…

Sin embargo, el sistema límbico o cerebro emocional fue el segundo en aparecer evolutivamente hablando, y se encarga de recibir las emociones (sensaciones, los colores, la música…) y los recuerdos asociados a ellas.

En concreto, es capaz de vincular estos dos aspectos.

De forma que, si por ejemplo escuchábamos una determinada melodía cuando conocimos a nuestra pareja por primera vez, esa canción pasará a ser condicionada como un recuerdo bueno. Y cada vez que la escuchemos, nos transmitirá sensaciones agradables. Viceversa para momentos negativos.

Por otro lado, el cerebro reptiliano fue el primero en aparecer y de ahí, que sea considerado uno de los elementos más primitivos de los humanos. Se encarga de mantener nuestro instinto de supervivencia, y controlar acciones muy básicas como la huida, la reproducción o la pela.

¡Eh ahí donde está la clave!

 

¿Cómo funciona el neuromarketing?

¿Te habías fijado alguna vez en que alrededor del 90% de las decisiones humanas no son racionales?

La información que recibimos nos llega en primer lugar, a nuestro cerebro emocional, que elaborará rápidamente una respuesta frente a ella.

Posteriormente, intentaremos explicarla por métodos racionales, aunque éstos puedan no ser sinceros, y solo sirvan para justificar nuestra solución.

Pongamos un ejemplo con la marca Apple. Su imagen del iMac capta nuestra atención por su color blanco, su diseño muy sencillo, su ratón con líneas curvas, la pantalla con colores cálidos…

En su momento podemos decidir clickar sobre el icono de comprar, ¡en tan solo unos segundos!

Sin embargo, cuando transcurra algo de tiempo y un amigo nos pregunte, por qué adquirimos el modelo, intentaremos racionalizar nuestra decisión pasada: resulta más rápido que mi equipo anterior, lo necesitaba desde hacía tiempo…

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Pero como veis, la ejecución se llevó en 3 pasos principalmente:

SEDUCCIÓN DE LA MARCA + DECISIÓN DE COMPRA + JUSTIFICACIÓN DE COMPRA

El orden cronológico de estos tres pasos puede variar en función del medio publicitario.

En algunos casos la decisión o la justificación pueden cobrar más importancia, cuando buscamos adquirir algún producto necesario para nuestra vida diaria, o nos dejamos guiar por la opinión de algún conocido sobre los beneficios de tal producto.

En realidad, practicar el Neuromarketing no es más que conseguir encender esa pequeña bombillita de atención en nuestro individuo diana.

En el siguiente post, trataré de explicarte algunas de las estrategias más utilizadas por las empresas, para captar la atención de sus clientes. ¡Nos vemos en el blog! ¿Te apuntas a seducir? 😀

Escrito por Isabel González

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